Thomas & Chiara Blind Date.

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Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Rumour Has It el Sáb Sep 06, 2014 1:32 pm





Bar en la Ciudad
Thomas Good y Chiara Scatani



Cita
Después de un pequeño accidente donde la agencia de citas perdió los informes y al tratar de recuperarlo todos los datos se revolvieron, la cita ha sido concretada el Señor Good, en petición uno de los bares mas cotizados de la ciudad han sido cerrado por una noche, para pasar una noche de Karaoke y Pizzas en compañía de su prometida la Señorita Scatani. Esperamos se diviertan.  








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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Invitado el Mar Sep 09, 2014 5:09 pm

Supongo que debería explicar en primer lugar por qué fue posible que recibiera una postal con el remitente de una agencia de citas, solamente que yo tampoco tengo idea. Revolví toda la correspondencia para llevarme a la habitación de hotel aquellos sobres que contaran con mi nombre en la cubierta, y no fue hasta que me senté a la mesa del comedor para leerlas, cuando me di cuenta de aquella tontería. Fruncí el entrecejo, releyendo la línea donde me adjudicaban una prometida. Acostumbrar poner mi nombre y dirección en los sitios sociales de necesidad humana no es mi estilo, pero la propuesta sonaba mejor que bien para mi gusto. Un bar privatizado para dos personas, con comida rápida y vayamos a pensar buena música en karaoke, compartiéndolo con una mujer bellísima, porque mi mente sugería que estaría más buena que cualquiera que me hubiese topado antes, animaba suficiente a darte una ducha, alistarte y plantarte a la espera de una incógnita con la que pasaría tu noche de fantasía en años. Aunque yo lo habría pensado diez años atrás, no en un bar, sino en un auto clásico, con un estéreo y no un karaoke, sirviéndome de un buen rato con una ardiente francesa que me gustaba para aquél entonces... Scatani sonaba bien, quién sabe y con copas de más acababa siendo sí mi prometida.
Vestí tan formal e informal como pude, es decir, sin exagerar en el número de hacerme pasar por ostentoso, porque detesto a las personas así, pero intentando dar una buena imagen pulcra que regularmente soy, cuando se trata de mujeres. Un traje oscuro que comúnmente no usaría, porque no me gustan y considero incómodos, nada más que desprendí los dos primeros botones de la camiseta y no me torturé con una corbata, tampoco.
Aprendí la dirección de memoria, porque sencillamente soy impresionante para eso si no estoy nervioso, y no lo estaba. Ansioso, nada más. Esperaba ver un deleite con curvas al cruzar la puerta del bar, y si no existía tal mujer, o si no existía ninguna allí dentro, bien el alcohol es mi mejor amigo desde hace años. Nos llevamos bien.
Empujé las puertas, quedando al servicio un hombre alto, fornido, con todo un equipo de seguridad clásico de los antros, bares y burdeles Neoyorquinos. Yo mismo trabajé en su momento como uno de éstos gorilas, donde arrastré borrachos inconscientes fuera o tuve que llamar a la policía si no era la ambulancia para recoger heridos después de las palizas que les ponían allí dentro. Un trabajo entretenido, si me preguntan. Con una amabilidad que no correspondía mucho a su aspecto, me abrió las puertas y rehusé la compañía hasta la mesa puesta y acomodada al centro, con un estilo decorativo que jamás en mi puñetera vida habría pedido, a menos de sentirme realmente sufrido por el amor.
Resté importancia, mirando hacia la barra el hombre que allí se erguía. ¿No podían ser mujeres, por Dios? Asentí con la cabeza, saludando cortésmente de lejos. Seguí caminando hasta encontrarme delante de la mesa, jalé atrás una de las sillas y dejé caer mi trasero sobre ésta, esperando, antes de darme a la tarea de aceptar que quizás me había equivocado en asistir, porque nadie más haría semejante cosa, y hundirme en la promesa de una fila de copas de whisky.

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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Chiara A. Scateni el Mar Sep 16, 2014 2:39 pm

Me voy a casar. No sé cuando, ni como, ni con quién pero se ve que en algún momento me he puesto el anillo en el dedo. Oh, espera, sí, tengo un nombre "Señor Good". Ahora solo tenía que descubrir el resto. Cuando recibí el correo en mi buzón, no pude evitar abrir el primero por su elegante caligrafía y diseño. Y así fue como entré en el diminuto apartamento: bolsas de la compra en una mano, las llaves en la otra y el resto de cartas sujetas entre mis dientes mientras leía la invitación a la par que empujaba la puerta con un golpe de mi cadera. Se me cayó todo cuando asimilé cada una de sus palabras.

-¿Qué diablos...? -Mascullé, parpadeando de la sorpresa antes de sacudir la cabeza, acompañada de unas cuantas y sonoras carcajadas por las que mis vecinos dieron varios golpes contra la pared. Me silencié y cerré la puerta con el pìe, recogiendo todo. Obviamente era un error, habría por ahí un Good esperando a una Scateni, sí, pero estaba claro que no se trataba de mí. Aunque el plan que había preparado la agencia casi me hizo desear ser esa mujer, no había dejado de hablar de ese dichoso bar desde que vivía en Nueva York y ellos habían logrado una noche entera íntima para una pareja donde cantar, comer y beber. Sonaba maravilloso. Pero muy lejano a mi realidad. Dejé la invitación abandonada en la mesa y cambié el agua del perro antes de meterme en la cama, agotada y dispuesta a ignorar toda la semana restante aquella carta.



Bueno, quien dice ignorar, dice: "¿Por qué no?". Había que aprender a aprovechar las oportunidades que se te venían encima, ¿no? Además, me moría de curiosidad. ¿Quién era ese Good y estaría tan bien el local como prometían? Yo nunca había estado prometida pero para todo papel había una primera vez, ¿no? No le di muchas vueltas, guiada por mis impulsos, me eché un vistazo frente al espejo. Había escogido uno verde oscuro, los tirantes abrochados en mi nuca con un escote discreto, los que acostumbraba a llevar usualmente. Caía por mis caderas con soltura hasta la mitad de los muslos. La verdad, era más digno para bailar que para otra cosa, como el resto de mi vestuario. Cincelé los labios con carmín y bañé mis ojos con maquillaje natural antes de asentirme a mi misma. Podía pasar por una mujer decente. Uy, se me veía la etiqueta. La escondí con los dedos. Vale, ahora sí.
Me puse en camino en seguida. Como siempre, llegaba tarde pero obviamente mi supuesto prometido no sabía eso eso de mí. Ni eso ni nada. Divertido. Cabía la posibilidad que él tampoco se hubiese presentado pero en cuanto me hallé frente a las puertas del local, supe que aún a solas aprovecharía esas pizzas. Iba a permitirme comer comida basura, una noche en un bar como ese se lo merecía, prometía no volver a hacerlo en mucho tiempo. Me lancé y solo le dediqué una amplia sonrisa al guardaespaldas. Siempre que pasaba frente a ellos tenía la sensación de que me echarían de cualquier lugar a patadas pero aún no lo habían hecho nunca y aquella noche me sentía con suerte. Entré, mirándolo todo con genuina curiosidad y pasos danzarines, acunada por la suave música que daba un íntimo ambiente. O el intento, al menos.
Y, justo en el momento en el que ya estaba ahí, a escasos metros de aquella mesa, viré y cambié mi dirección para quedar en la barra, sin atreverme a echar una mirada hacia el hombre con el que supuestamente había quedado. De repente fui consciente de que, bueno, aquello era una estupidez o locura. Y, como tal, no estaba bien hacerla completamente sobria.

-Whisky escocés. -Señalé al camarero tras una nerviosa sonrisa que no concordó con mis palabras firmes. No tardé en tener el vaso frente a mí mientras él insistía en acompañarme a la mesa. Levanté la mano, pidiéndole silencio y apuré todo el alcohol. Cuando hizo arder mi pecho y raspó mi garganta, suspiré- No será necesario, gracias. -Dije devolviéndole el vaso y embarcándome de nuevo en aquella misión peculiar, dispuesta a celebrar aquella noche.
Mis pies me llevaron hasta una mesa ya ocupada. Levanté las cejas ligeramente, arqueándolas mientras mis labios rojizos se curvaban en una sonrisa ladeada, divertida. ¡Así que aquel era el famoso señor Good! Me tomé un momento antes de hablar, solo mirándole como una niña cómplice y alegre.

-Así que... ¿eres mi prometido esta noche? -Fue mi saludo e intenté no reírme en el proceso, ocupando la silla que había frente a él- Qué te ha convencido para sentar la cabeza hoy: ¿la pizza o el karaoke? -Pregunté, recostando la espalda en el respaldo, sin apartar la vista de él.

FDR: Siento el retraso, ando sin ordenador :S


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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Invitado el Mar Sep 16, 2014 7:44 pm

Comenzaba a aburrirme de no ver otra cosa que la cara atenta y servicial del sujeto al otro lado de la barra. Supongo que fue el motivo de hacerme girar un poco la silla, para evitarlo. Sumergirme en una conversación amistosa con un tipo desconocido no es mi fuerte estando sobrio. Las mujeres lo hacen todo más fácil, por la sencilla razón de ser más interesantes al faltarles lo que a nosotros nos sobra en la entrepierna.
Una cubeta cristal al centro de la mesa se mecía con cubos de hielo en el interior, manteniendo fría la botella de Whisky. Vi la marca y me sentí orgulloso de no reconocerla. Soy escocés, básicamente es un gran logro cuando la bebida procede de tu natal y en algo más complejo, si tu padre fue un alcohólico, como el mío, naturalmente. Es un gran tipo, de todos modos. Los artistas siempre son borrachos. Y se acostumbra beber de más cuando regresas vivo de una guerra. Ahora lo sé. Por ello no acostumbro reclamar o culpar de sus excedentes días de embriaguez, porque él era un artista sufriendo los estragos de la guerra.
Giré repentinamente al oír pasos detrás de mi posición. Tomé unos segundos antes de echar un vistazo entero a la mujer que me estaría acompañando. La vi de soslayo en la barra y formé una mueca de aceptación. Aunque las prefiero morenas, me gustan más con cabellos oscuros, pequeños detalles... ¿Quién cuestiona a la última hora?
Enarqué una ceja percatándome con atención, porque presumo de una vista excepcional, que bebía un whisky. Aquello me dijo mucho en segundos. Acostumbraba beber... o se equivocó al elegir su primer golpe de alcohol. Esperaba fuera lo primero, por más facilidad que la segunda opción hubiera demostrado con otros, no me apetecería llevarla a rastras cuando la velada finalizara, me gustaría más bien algo diferente y fructífero.
Paseé la mirada por su cuerpo de espaldas, cuando ella propuso sentarse delante. Un vistazo no le hacía mal a nadie, ¿no? Era mi prometida. Me encogí de hombros, dando el gesto como una razón positiva. Al menos no era el único loco en Nueva York que asistiría a semejante reunión sin saber nada de nada.
La bebida— admití, rehusando a mentir con alguna de las propuestas que Scateni proponía. Ni me gusta el karaoke, porque mi suposición es que canto asquerosamente mal. Y la pizza no es mi fuerte en cuanto a comida respecta, aunque sí, lo disfruto cuando hay ganas— Principalmente. Ahora ya no estoy seguro si debí enfocarme más en la mujer que podría encontrarme. Debo decir que esperaba algo menos impresionante; Es una mujer hermosa, pero ya debe saberlo bien, así que...


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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Chiara A. Scateni el Jue Sep 18, 2014 7:33 am

¿Así que por la bebida el señor Good había decidido dejarse ver por aquellos lares? Llevé mis ojos hacia la botella que mantenía el frío en la cubitera, el mismo que había atinado a pedir en la barra. Si hubiese sabido que me esperaba aquel elemento de whisky escocés, hubiese decidido ir desde el primer momento. O, al menos, habría ayudado a que no eligiese el vestido tan solo una hora antes de ir.

-Comprendo. -Asentí con sinceridad, la palabra deslizándose en mis labios mientras con mi descaro particular, le observaba. Así que aquel era mi prometido, ¿eh? De todas las formas posibles de las que me lo podría haber imaginado, ninguna se acercaba a lo que tenía delante. Para empezar no me parecería el tipo de hombre que acudiría a una agencia de citas para que se la montase, no lo necesitaría. Y, aparte, no pude evitar la sensación de que era un hombre. Válgame la obviedad, pero claramente no me refería exactamente a eso sino a... bueno, a mis veinte años vivía rodeada de chicos, muchachos, esos que para llamar tu atención te prometían las estrellas para después vomitar todo el alcohol que se habían inyectado en vena durante la noche de fiesta. Mi "prometido" parecía tener una carta de presentación escrita en la cara que ponía: "Esto te va a doler. Disfruta." Simplemente de ser más real, lo cual se agradecía- Me parece una buena excusa para presentarte aquí.

Inconscientemente, en un arrebato de timidez aparté los ojos del castaño, tensándome ligeramente pero sin dejar escapar de mis labios la curva amable de mi sonrisa. No llevaba muy bien los halagos, si bien eran algo fantástico cuando eran sinceros, nunca sabría reaccionar ante ellos y menos si provenían de un desconocido. A cualquier mujer le gustaría oír lo hermosa que es de sus labios, pero yo solo encajaba con naturalidad cuando eran sobre como bailaba. Para lo demás, tiraba de la plantilla más común:

-Gracias. -Pero le resté importancia a todo ladeando la cabeza y enarcando ambas cejas doradas- Pero no necesitas conquistarme, supuestamente ya lo has hecho, ¿sabes? -Usé un tono divertido, cruzando las piernas bajo la mesa, recuperando a la vez el brillo despreocupado de mis pupilas- Y bien: ¿el señor Good tiene nombre o prefiere que le llame prometido? -Indagué con genuina curiosidad mientras el camarero acudía a nuestra mesa, sirviendo el whisky. Miré la bebida ambarina que cayó en mi vaso- Sinceramente, yo preferiría un buen whisky escocés que una mujer italiana. -Comenté, repasando con la yema del dedo índice el borde del cristal.


Última edición por Chiara A. Scateni el Vie Sep 19, 2014 8:41 am, editado 1 vez


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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Invitado el Jue Sep 18, 2014 2:41 pm

Me recliné despreocupadamente en el asiento, escuchándola con un dejo divertido. Por supuesto, ya la había conquistado gracias a un error de citas, ¿Por qué insistir? Bien valió la pena hundirme de curiosidad con el contenido de aquel sobre, porque de no haberlo hecho, estaría perdiéndome de una compañía hasta le momento próxima a sensacional.
Y yo pensaba que para acudir a una agencia del tipo deberías estar vacío y poco agraciado; ella en absoluto parecía tener el estilo de una mujer necesitada, frígida y urgente de destilar cariño por los poros. No figuraba ser la clase de mujer que se apuntaría en algo como eso, sólo para retar a la suerte y encontrar algo que definitivamente sería poco para ella. Podría sobrarle todo si lo quisiera, porque lucía astuta.
Supuestamente— recalqué, acompañandome de un ademán con el índice subrayando la realidad del hecho; sí, había sido más bien un modo educado de relucir lo que el mundo podría admirar con facilidad, no un intento de conquista. De todos modos, hoy en día se necesitan más hombres sinceros, dicen, así que yo lo estaba intentando.
Torcí el gesto, pensativo. ¿He dicho ya que me incomoda la presencia ajena mientras converso? Bien, pues lo hace. Sea un mesero, un conductor o una mucama, siento que su actividad se hace más lenta con tal de oír los extras de una vida que no les pertenece. Es posible mi exageración de reserva, también.
"Prometido"— chasqueé la lengua en negativo. Qué mal sonaba. Irreal para mí, extraño y lejano; con suerte era erroneo, y no porque alguien como yo no quisiera casarse con alguien como ella, exteriormente me haría muy feliz, vaya, pero, simplemente, no es lo mío— Suena demasiado formal, incluso para tu prometido. Thomas, Joseph.. TJ, elige el que te disguste menos— respondí seguidamente, haciéndome del vaso en giros, antes de agradecer el trago.
El camarero -buena fortuna- se retiró cordialmente— Scateni... ahora le doy relación a su nombre y a su acento. Pero si de algo estoy seguro, es que opina así porque no es de Escocia— esbocé una sonrisa ladeada. Básicamente vivir allí es perderle el gusto y valor a muchas cosas. La mayoría prefieren tradiciones, bebidas, comidas, mujeres... ajenas a su región de origen, y claro está, yo no soy precisamente parte de dicha colección. Nací allí, más no permanecí. Y aún con la lejanía, fue como si me hubiera quedado—He bebido esto la mitad de mi vida. Me gusta, no lo niego. No obstante, si usted fuera hombre, créame, elegiría a la mujer Italiana— confirmé, pensando que también elegiría a la francesa, la rusa, la mexicana o cualquier otra, antes que una simple bebida alcohólica. ¿Quién no?
Entonces, ¿Cuál es el nombre detrás de la belleza que será mi esposa? ¿Al menos disfruta de la tradicional pizza y el karoke, o no acertamos en conocerla lo suficiente?

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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Chiara A. Scateni el Sáb Sep 20, 2014 6:31 pm

Lo primero que descubrí de mi "prometido" es que no le gustaba ser un prometido. Normal. Este mundo políticamente civilizado había creado unas etiquetas demasiado formales para dos desconocidos, aunque he de admitir que a mí se me antojaba terriblemente divertido. De todas las maneras en las que esperaba pasar aquella noche libre, no era esa. ¿Y por qué no? Era amante del whisky escocés pese a que me raspase la garganta como las uñas de un diablillo ardiente, aquel hombre tenía una voz grave envolvente e iba a cenar pizza. Gratis. A veces la vida no era una broma pesada y te sonreía, decidiendo que acabases en un local con buena compañía y cantando delante de un micrófono. ¿Y quién soy yo para ir en contra de eso?

-Es la primera vez que tengo un prometido, como comprenderás me hace ilusión decirlo. -Me incliné ligeramente hacia delante, un brillo divertido y burlón reflejándose en mis pupilas- Pro-me-ti-do- -Repetí, vocalizando exageradamente cada una de las sílabas antes de recular, sintiendo la caricia de las ondulaciones de mi pelo en los costados de mi rostro antes de llevarme el vaso a los labios, ocultando la sonrisa tras él- Era la última vez. Prometido. -Y juro solemnemente que ese último "prometido" había sido como juramente y no para deleitar sus oídos. Thomas Joseph Good. Un nombre bonito- Creo que me quedaré con T.J. No eres como el de la banda del patio pero me gusta más. -Admití, inclinándome por llamarle así. Bromas aparte, sí que me gustaban las iniciales, sobre todo porque a su manera, me hacia gracia. Lo achacaba más a las de un chaval que acababa de salir del instituto, pero pertenecían a un hombre hecho y derecho. Era un contraste que creo que solo veía yo, pero sin embargo era lo que más me llamaba la atención.

Esbocé una sonrisa, sintiéndome descubierta. Todo el mundo advertía en seguida que era extranjera y raro era el que no averiguaba que era italiana en el acto. Claro que en parte eso era normal si teníamos en cuenta que, inconscientemente, muchas veces se me escapaban expresiones en italiano, sobre todo en el conservatorio cuando practicábamos algún movimiento y me costaba más. Sí, mi elegante italiano salía a la luz cuando perdía los nervios. Mis padres estarían orgullosos de que los improperios siempre me saliesen en mi idioma natal.

-Puede ser, pero me fascina Escocia y la he visitado a menudo.  -Repliqué, mis dedos tamborileando por la mesa mientras mis ojos sostenían directamente aquella mirada azulada- Y no por las destilerías que hay, te lo prometo. Pero de pequeña era muy fan del monstruo de Lago Ness y he visto pocos paisajes que puedan superar el verde de allí. -En definitiva, si estaba un poco enamorada de aquellos parajes. Cuando me di cuenta de que había colocado mi máxima expresión soñadora, aterricé velozmente encogiéndome elegantemente de hombros mientras seguía dedicándole mi sonrisa- Y pocas cosas superarán su whisky. -Afirmé con una pequeña risa. Le miré divertida, apoyando los brazos sobre la mesa tras depositar sobre ésta mi bebida- ¿Debo presuponer que eres escocés? -Pregunté directa, interesada- Bueno, ¿quién soy yo para replicar al hombre que sabe lo que quiere? -Meneé la cabeza con suavidad. Terminé sosteniendo el rostro apoyándolo en la palma de una de mis manos, retirándome de vez en cuando algún mechón rebelde- Pues también tienes para escoger: Chiara o Aileen. Pero si escoges el segundo, creo que serías el primero en hacerlo. -Reí entre dientes- Soy más de bailar pero diría que este es un plan fabuloso. Y deduzco que con la pizza te atreverás, ¿qué me dices de cantar luego? ¿Estarás dispuesto a hacerlo con tu falsa prometida? Sé que puede ser terriblemente difícil pero... ¿te la juegas? -Mis palabras sonaron a reto, como lo fue la mirada que le lancé antes de apurar otro trago de mi whisky.


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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 22, 2014 5:02 pm

Me vi sorprendido por su facilidad de entendimiento. Está claro que yo no soy un hombre de relaciones serias, nunca lo he sido. Si alguna vez lo he intentado tampoco me atrevo a culpar a ninguna de las mujeres que no consiguieron cambiar mi opinión respecto al matrimonio, es quizá, simplemente, algo que no nació ni se hizo para mí. Pero el hecho de destilar semejante obviedad para demostrarlo tan rápidamente, me hizo fruncir el ceño con ligereza. Ella recorría las palabras con lentitud como si fuese una broma pesada. Probablemente se lo pareciera, a no ser que hubiese estado comprometida antes y todo terminara en un total y completo nada, como en mi caso. No me lo planteé nunca así. Bien entiendo las razones de aquellas relaciones hoy lejanas para reclamarme y poner palabras en mi boca que jamás salieron; yo soy un poco, demasiado, cínico en mis expresiones.
¿No haría mayor ilusión si fuera real?— esbocé una sonrisa de lado. Juro que mi objetivo no fue burlarme. Para nada. Hay un millón de mujeres esperando por el matrimonio, pero no cuentan con el millón de hombres que no quiere casarse, o que se hizo homosexual, en el peor de los casos— No, claro que no, yo soy tangible. Pero puedes llamarme como te plazca, en serio, incluso si quieres tener un prometido el resto de la noche.
No reconozco muchos programas de televisión, por ello me sentí con la necesidad de resaltar para mí mismo que lo conocía. Mis tiempos de infancia no se vieron interrumpidos ni por éste ni otra transmisión parecida, pero a veces llegan a ser tan famosos que son identificables como las cantantes de pop fascinadas con los desnudos.
¿A quién no le fascina Escocia? Hay que admitirlo, supera por un montón de absolutamente todo a Nueva York y cada parte de los Estados Unidos. Ningún Americano te dirá eso jamás, no obstante, disfrutan mucho pasearse por el mundo para no estar en su repetitivo país abundante en grasas. Y aunque muchos más estamos viviendo aquí, no he conocido humano que mencione encontrarse en la ciudad por otra cosa que no sea trabajo o estabilidad económica.
Entonces no has visto Irlanda— comuniqué, pasajeramente. O Alemania, pensé. ¿Debo creer en el monstruo del Lago Ness porque es tradición? Lo dudó. De todos modos, no pienso real en nada de esas cosas. Son cuentos para niños, como ella misma mencionó a su modo. Le dediqué una sonrisa al oír la conclusión después de todo esto. Evidentemente se había inspirado para resultar en una cosa así.
Como las mujeres italianas, por ejemplo— hice una pausa y tras su cuestión de nacionalidad, solamente asentí, dando la razón— Nacido. El resto es una variedad extensa. He vivido en diversas zonas del mundo, no durante mucho tiempo.
Levanté el vaso y bebí, vaciando el contenido hasta la última gota. Me gustó su nombre. Casi tanto como el apellido. Tengo algo con los apellidos y las historias de familia.
¿Terriblemente difícil?— repetí, echándome a reír por lo bajo. Aparentemente también tenía la imagen de un tipo que no sabe cantar, ni leer letras en la pantalla de un karaoke. Repliqué continuamente, para luego levantarme de la mesa y cumplir con lo dicho, ofreciendo mi mano en un acto de caballerosidad— Encanto: Las personas como yo, son buenas en todo. Pero, venga, primero las damas.

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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Chiara A. Scateni el Miér Sep 24, 2014 3:20 pm

Levanté las cejas. ¿Si fuera real? A mis veinte años, tener un prometido real dejaría la película de "Novia a la fuga" a la altura del betún. No me malinterpretéis, igual dentro de unos años lucía orgullosamente un anillo en el dedo pero siempre fui un poco estafalaria en estas cosas, era de esas personas que ya apenas quedaban: una absurda y total romántica. Y esa palabra en todo su esplendor, no solo en el ámbito de relaciones, por eso estaba ahora mismo en Nueva York. No me hacía especial gracia la idea de decir "sí, quiero" delante de muchos testigos y me haría más ilusión llevar en el dedo un alambre con el que se cierra el pan de molde porque la persona indicada me lo había pedido en mitad de una borrachera romántica e intensa pero sincera que un anillo de diamantes que bien podría significar antes una esposa enganchándote a la otra persona que una señal de amor; que veía mejor una corona de flores y unos pies descalzos que una iglesia opulenta. Vamos, que era un pelín rarita, dicho mal y pronto. Así que ahora tener un prometido falso era la mejor idea del mundo en mi cabeza, ¡llamarle así sin tener la obligación de pasar por un altar era brillante!

-Seguro que a los dos nos encantaría. -Puntualicé con aquella sonrisa delatora que parecía decir ella sola: "Ni hablar". Discretamente, me reí entre dientes, negando sutilmente con la cabeza- T.J -En serio que aquella abreviatura era de mis favoritas, las típicas que oyes en televisión y te gustan. Mejor para él que no tendría que aguantarme la noche entera llamándole prometido.
Su mención a Irlanda solo hizo que frunciese los labios, componiendo una mueca con la que demostraba cierta disconformidad. Sí que había visto Irlanda, sí que me había gustado pero no era igual que Inverness. No sé si era por los recuerdos que teñía Escocia, pero creo que si alguna vez decidiese abandonar Nueva York e Italia, acabaría allí. Mi problema era que Inverness no tenía Broadway ni las compañías de Ballet a las que aspiraba algún día. Una lástima.

-Nessie. -Maticé como única réplica. Escocia siempre ganaría con eso. Lo cierto es que T.J logró despertar la curiosidad en mí y a veces simplemente se presentaba cuando despegaba los labios, así que hizo bien en reírse así ante mi reto por que eso me distrajo y me impidió seguir haciéndole preguntas. Con una ceja enarcada, mordiéndome el labio inferior para no delatarme con una sonrisa, miré la mano que me ofrecía con aquella seguridad impresa en sus palabras- A las damas se las acompaña. -Resolví, tomando su mano para incorporarme pero no le liberé una vez me alcé sobre mis tacones. Ah, no. Lo bueno de estar "prometidos" y ser una cita montada para ambos es que todo estaba destinado para una pareja de verdad. Por lo cual eran dos los micrófonos sobre la plataforma. Le arrastré prácticamente hasta ahí y en seguida me hice con uno de aquellos libretos donde estaban cada una de las canciones- Quiero un dúo pero si está Springsteen quiero que sepas que lo cantaremos igual. -Y no le pedí opinión, pero a Bruce siempre había que hacerle un honor así. Soy una fan loca, era hora de admitirlo. Me di un par de toques con el dedo índice en la barbilla, mirando por encima, sin ser capaz de decidirme y mostrándoselos a T.J también- ¿Alguna preferencia? Aprovecha para escoger porque si alguna vez pintamos la casa, decidiré yo. -Bromeé con una pequeña carcajada pero no aparté la vista del listado de canciones.


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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Invitado el Jue Sep 25, 2014 4:13 pm

Creí que era evidente mi compañía con ella hacia el escenario, por ello me dediqué a seguir sus pasos al ritmo y no aclarar el asunto respecto a su comentario. Por supuesto que su imagen me representaba una dama en todo el esplendor de la palabra, con el finísimo toque dedicado de una chica con uso de cada facultad en su cabeza. Aquella reacción me gustaba, porque dejaba ver la libertad e inteligencia refulgente de Chiara ante cualquier cosa que se le plantara delante. Podrías divertirte con ella en situaciones diversas sin la necedad de sentirse obligado a quedar bien, lo supe enseguida, como en muchas otras ocasiones me habría quedado corto a suceder. A veces procuraba expresar lo que realmente no pensaba o sentía al tratarse de mujeres, dada su sensibilidad ante los comentarios rebajados de elogios y la responsabilidad masculina por hacerse de la madre caballerosidad. ¿Cómo decirle entonces a una chica que te aburres con su presencia sin hacerle entrar en drama? Me alegré de no sentirme de ése modo con la italiana.

Enarqué las cejas con cierta sorpresa al escucharla pronunciar aquél reconocido nombre para mis oídos. Las opiniones matrimoniales pueden llegar a cambiar radicalmente cuando encuentras mujeres con un extraordinario gusto musical que no hubieses imaginado. Así que pensándolo mejor, me sugería agradable ser su prometido, al menos por una noche. Quién sabe y decidiéramos repetir la salida con el mismo número teatral, sin contar con las futuras responsabilidades de ello.
Bruce Springsteen— recalqué mientras ella ojeaba los libretos de canciones— Dónde te metiste todo este tiempo, ¿eh?
Bromeaba, claro está. Internamente más en serio de lo que irreal, eso sí, pero no indica que deje de ser una broma en el entendimiento general.
Esbocé una sonrisa de lado cuando mencionó el tema de la casa, porque actualmente yo ni siquiera tengo una...
Levanté el micrófono sin emitir sonido alguno. Ni voz ni golpetes ajenos, pues permanecía todavía apagado.
Es posible que un poco..., No conoceré nada en ésa lista si es nacido después de los años noventa. Me inclino más al Soul, Blues, rock— repliqué con mucha seguridad, dando mis sencillas opciones. Faltaba más negarme al pop, aunque he de creer que quedó claro. La música que acostumbro y me gusta escuchar no abarca un espacio en las noches de fiestas club, ni mucho menos en los aparatos electrónicos de la nueva generación humana. No niego que he llegado a reconocer más de una tocada famosa, pero no al grado de disfrutarlo o dejarle un espacio en la memoria externa de mi teléfono; mucho menos para aprender la letra de su melodía o lo que sea, consiguiendo cantarla en el karaoke.

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Re: Thomas & Chiara Blind Date.

Mensaje por Chiara A. Scateni el Dom Sep 28, 2014 10:35 am

Al oír a T.J mencionar a Springsteen así, levanté mis ojos claros del listado. Sabía que había mucha gente que escuchaba a un grande como él, pero que lo reconociese cuando habitualmente tenía que explicar quien era, me hizo una extraña ilusión, dedicándole una amplia sonrisa que destacó más gracias al carmín que cincelaba mis labios.

-Bailando. -Respondí con un tono lleno de humor aunque probablemente fuerse una de las contestaciones más sinceras que podía otorgarle; la mayor parte de mi vida la había pasado enredada en mis zapatillas de ballet- Es un placer encontrarse con gente que le agrade, ya entiendo porque acepté ser tu prometida. -Lo cierto es que cada sorpresa, era más agradable que la anterior. Para haber sido un completo error, la agencia de citas no había metido tanto la pata. A pesar de que aquel encuentro fuese producto del azar y un lío de nombres y papeleo o Dios sabe qué, tenía que agradecer que el que se hubiese presentado fuese Thomas. Era fácil hablar con él, tenía una risa sincera y muchos considerarían una estupidez muy valiente haberse presentado allí. Lo cual yo, más que nadie, valoraba. Solo quedaba ver como cantaba y no sé porque, me daba la impresión de que no sería precisamente un desencanto encima de la plataforma. Supongo que es por la imagen de sofisticado control en él que a mis ojos parecía estar envuelto, no es que supiese mucho de él, estaba claro, pero tras aquellos minutos de conversación tenía la impresión de que era... ¿cómo decirlo? Creo que usaría la palabra decidido o increíblemente independiente, de esos tipos en las que rara vez la situación se les va de las manos, puesto que en el área más impredecible, sabrían como actuar. Por eso, aunque no hubiese apostado por él en el aquel escenario, cuando le vi con su total tranquilidad, no me sorprendí.

Arrugué ligeramente la nariz. Como era de esperar, la mayoría de aquellas canciones eran la cúspide de lo empalagoso, de verdad. Los títulos que no reconocía no dejaban mucho a la imaginación, así que al final, resignada a que Springsteen no figurase ahí, opté por irme a otra canción que ya conocía y a día de hoy aún oía a menudo en mi apartamento a un volumen lo suficientemente alto para que se colarse entre las grietas y despertase a los vecinos.

-¿Qué te parece "A song for you" de Ray Charles? -Pregunté aunque en mi cabeza la que tarareaba era la de "Hit the road Jack!". Miré a T.J y no tardé en pedir la canción, subiendo sobre la plataforma y haciéndome con el micrófono- No es un dúo pero como buena dama, dejo primero al caballero. -Le cedí la primera estrofa con un guiño de ojos, la música empezó a sonar.


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