Rule number one, is that you gotta have fun. Klaus D.

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Rule number one, is that you gotta have fun. Klaus D.

Mensaje por Invitado el Jue Abr 03, 2014 1:33 pm

Regularmente escogía una buena causa para dar unos cuantos miles de dólares, especialmente las causas relacionadas a la responsabilidad sexual por obvias razones. No puedes disfrutar del sexo sin recordar que no puedes ser estúpido y jugar con la posibilidad de que esa persona tenga algo que tú no tienes y ese algo no sea para nada agradable o no necesitarías de la penicilina si no fuera así. Realmente no presto atención a las normas, tan solo dio su nombre y la cantidad que deseaba donar, nunca se imaginó que le jugarían una broma tan pesada, no le molestaba tener que cambiarse de domicilio por un mes aunque a esas alturas prácticamente vivía con Kenneth. Mithian quería tener su espacio con su futuro marido y Carol lo entendía, además de que era una excelente excusa para quedarse un tiempo con Kenneth prometiendo a si misma que encontraría un departamento pero el quedarse con su rubio favorito resulto demasiado agradable para seguir con esa promesa. Se estaciono frente al garaje de la hermosa casa blanca que sería su hogar durante dos meses. Con esfuerzo bajo del auto, arreglando su vestido y sus lentes oscuros, miro a todas las residencias que conformaban la villa, la broma personal de la Gossip. No podia creer que tanta gente haya podido ser engañada tan fácilmente. Trato de mover el bulto pesado que cubría su estómago y vientre simulando tener un crio dentro. El no pensar tanto en lo que tendría que pasar era lo que la mantenía aferrada a no perder la cordura. Había deseado tanto que quien llevara el bulto fuera Klaus pero esa suerte era para otras. Cuando el implante llego y logro usarlo correctamente se preguntó si no se habían equivocado. La cosa era tres veces más grande que ella, no tuvo que empacar sus cosas, nada de lo que ella tenía lograría entrar en el cuerpo que tendría que soportar por un mes. Tomo algunas bolsas de los asientos traseros, ya le pediría ayuda a su marido de un mes para bajar todas las demás, había chica rubia esperándola en la puerta, sonriendo divertida. Caroline no le devolvió el gesto, rápidamente le explico las reglas y le entrego la llave plateada de la casa.

Un olor pesado y exageradamente dulzoso golpeo sus sentidos al cruzar la puerta. Dejo las bolsas en la habitación principal, había una habitación más pero suponía que tenía la ventaja de traer al mundo al falso hijo de su mejor amigo así que la habitación con la mejor vista le pertenecía. Se alegraba de no tener una razón por la cual salir de la villa, la temporada en teatro había terminado así que podia jugar a la esposa desesperada que claramente no espía a sus vecinos sin problema alguno. Tomo su móvil entre sus manos mientras recorría la casa, sopesando la idea de marcarle a su rubio favorito. La idea la tentaba demasiado, aun mas cuando sabía la pareja que tenía, la espinita de celos y odio le punzo y le distrajo chocando contra la isla de la cocina perdiendo el equilibrio y aterrizando en el suelo. Se quejó y gimoteo. Trato de levantarse pero hasta la tortuga más gigante  tenía más posibilidades en esa misión que ella. Se rindió y tomo su móvil, Klaus tendría que llegar en algún momento y Caroline le escribiría los mensajes necesarios para que llegara:

"Tu falso hijo me da calor ¿Porque no podías ser tú la mamá?" "En Astroland tienen una pizza de cereza con piña. Quiero una." "Te amaría un poco más si llegaras a casa con un muffin de starbucks de plátano con zarzamora" "Pista: El starbucks cerca del Waldorf es el único que los tiene" "¿Ya vas a llegar? Estoy aburrida"

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Re: Rule number one, is that you gotta have fun. Klaus D.

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 05, 2014 12:13 am

En cierta ocasión, cuando Klaus acababa de llegar a Estados Unidos a estudiar y todavía hablaba inglés con el lánguido acento Europeo, había conocido a una chica. Era guapa, simpática y parecía bastante interesada en verlo desnudo regularmente, así que salieron un par de veces y, más a menudo, lo hacían entusiásticamente en cualquier habitación en que pudieran conseguir privacidad. No se conocían mucho y, preocupaciones de las amigas de ella a un lado, a ninguno de los dos les molestaba este hecho. Eran adolescentes, se los comía vivos la pasión, y en esos años Geneviéve era una memoria constante, un fantasma persistente que lo obligaba a girarse al escuchar una voz que sonaba parecida o a dar una segunda mirada a un color de cabello similar. A ninguno de los dos los sorprendió, exactamente, el que un día ella apareciera en su dormitorio con cara solemne y hombros tensos a contarle que estaba atrasada. Compraron un test en la farmacia y, después de ella hizo lo suyo, se sentaron juntos a esperar en el baño, mirándose. Podría estar ligado a ti por el resto de mi vida, estaba pensando Klaus, y cuando el test resultó negativo creyó que nunca había estado tan aliviado en su vida...

Se equivocaba. La noticia de que a Caroline le tocaría llevar el estúpido vientre lo alegró tanto que alzó los brazos al cielo como para agradecer a los misterios divinos cuando se enteró.

Mensajes de texto insistentes eran una pequeña penitencia a pagar, a cambio de ese golpe indecible de suerte que lo había salvado de la humillación a la que Lucian lo sometería por el resto de su vida. Se pasó de buena gana por el Starbucks cerca del Waldorf, y a recoger la pizza de cereza con piña de Astroland, y compró un jugo de fresa porque no estaba de más el asegurarse de que Caroline estuviera feliz; después de todo, no era como la mejor amiga de Klaus Desrosier, que voluntariamente pasaba múltiples horas seguidas en compañías de Lucian, estuviera a favor de sufrir en silencio - Caro era más del tipo de persona que esparcía la miseria cuando se sentía incómoda en un día caluroso.

La casa que compartiría con Caroline por el siguiente mes tenía el típico aire de gracia ancestral y ligero aire amenazador, como si las paredes lo estuvieran desafiando a cometer alguna perversidad bajo su honorable techo. Balanceando sus paquetes precariamente, llamó a Caroline, escuchando de vuelta un ruido sospechoso de parte de la cocina. Depositó la comida sobre un mesón y luego se dedicó a mirar a Caroline fijamente, reposando como una ballena anclada a la arena. No te rías, se dijo severamente, si te ríes encontrará la manera de dispararte y hacerlo lucir como un accidente...

Ningún hijo mío tomará siestas en el suelo antes de llegar a la universidad —le dijo finalmente. Se agachó a su lado y, con un poco de ayuda, logró que se sentara. Caroline era menuda y más bien delicada en un buen día, y el aparato que escondía bajo sus ropas de maternidad la hacía lucir como una bombilla con la que habían aspirado un frijol. NO TE RÍAS—. Te traje tu jugo favorito —comentó cautelosamente—. Pensé que te, um, que lo apreciarías.

Y después, cuando ya no pudo aguantarse y estaba de pie junto al alféizar, le dijo burlonamente:

Pero Caroline, ¿no crees que deberías pensártelo un poco? Quiero decir, la panza falsa va a irse en un mes, pero todo lo que comas va a quedarse... y ya sabes, Kenneth solía estar casado con Lorraine. Lorraine la de, um... —hizo un ademán en el aire, como trazando un reloj de arena con expresión significativa—. En fin, iré a explorar.

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Re: Rule number one, is that you gotta have fun. Klaus D.

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 05, 2014 2:33 pm

Bufo, estaba demasiado aburrida en el suelo sin poder levantarse gracias a la pansa falsa. No podia creer que estuviera pasando por eso, aunque fuera simuladamente, se preguntó si su estómago se hubiera expandido de esa manera si aquel desliz que había cometido años atrás se desarrollara como debía. Era probable, después de todo Caroline fue una bebe muy bien desarrollada y el estómago de su madre parecía que saldría del marco de la foto en cualquier momento. De alguna forma había terminado removiendo los zapatos de sus pies y acomodándose en el suelo, no era su lugar favorito pero la espalda le molestaba desde que había llevado por una hora el implante y con el frio del suelo y la superficie plana estaba descansando como nunca. Ir de compras no había sido tan buena idea cuando sentía los pies tan hinchados pero sin duda toda la hermosa ropa de maternidad que ahora tenía valía el sacrificio. No podia hacer más que esperar a que Klaus llegara a rescatarla y se levantara nuevamente, aun tenía que sacar las demás bolsas de ropa en el auto y acomodarlas en la habitación principal. Eventualmente se aburrió de escribir mensajes con el objetivo de fastidiar a su mejor amigo y por curiosidad o quizá una vena masoquista que no sabía que existía, visito el sitio web de la misteriosa persona que los había metido en ese lio. Leyendo de nuevo esa noticia, por un momento pensó en ser igual de inmadura que cierto chico que tenía la desgracia de conocer y lanzar su móvil por la ventana pero: A) La ventana estaba demasiado lejos de donde se encontraba y B) Muchos de esos números eran demasiado importantes y C) Eso era muy impropio de ella. La única cosa que realmente odiaba eran que la gente que quería le guardara secretos, si tan solo le hubiera dicho la verdad cuando ella pregunto ahora tendría la posibilidad de verla nuevamente. Rumour les había hecho un favor al mantenerlos separados.

Escucho el sonido de la puerta y la vos de Klaus llamándola. – En la cocina – respondió en vos alta y dejando el teléfono en su enorme barriga, podría usarla como una pequeña mesa portátil  como ventaja. Lo fulmino con la mirada cuando la miro desde el marco de la puerta. Conocía sus expresiones y podia imaginarse como luciría tirada en el suelo, aplastada por la gravedad y el vientre postizo. – No te atrevas. Reírte de la madre de tu hijo es descortés. – En sus ojos podia ver toda la risa que contenía, Klaus era un pésimo mentiroso. Con su ayuda logro sentarse, gracias a eso fue más fácil levantarse y llegar hasta el mesón donde se encontraba la comida, tomando el jugo. – Es una de esas raras ocasiones en las que lo aprecio. Gracias. – Dio un sorbo al jugo de fresa al tiempo que tomaba uno de los muffin y toma un pedazo para comerlo. ¿Desde cuándo todo lo dulce sabia a gloria pura? Hormonas falsas.

Se detuvo cuando escucho lo que decía, no podia creerlo. – ¿Quien ha dicho que me comeré toda esta comida? No querido. – Le sonrió y tras tomar un pedazo del muffin que estaba comiendo se lo lanzó directo a la mejilla. – Es para cuando mi marido sea estúpido, como ahora lo esta siendo, pero al parecer necesitare más comida. – Le lanzó otro pedazo más y la mirada de "Dilo de nuevo, te reto"

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Re: Rule number one, is that you gotta have fun. Klaus D.

Mensaje por Invitado el Dom Abr 20, 2014 5:46 pm

Era un bonito lugar, pensó Klaus. Placentero.

Caroline estaría aburrida dentro de un par de días: las cortinas son demasiado pálidas, diría, esta alfombra es demasiado áspera, este sofá es demasiado viejo, esta cocina es demasiado lenta para encender (no que ella haría algo más extenuante que poner a hervir la tetera, claro está). Caroline, igual que Klaus, anhelaba ese je ne sais quoi que volvía la vida interesante. A diferencia de él, lo había encontrado en las actuaciones que realizaba con perfecta compostura, un camino que desde luego resultaba mucho más saludable que las elecciones de Klaus, que frecuentemente acababan con la posibilidad de recibir una bala justo entre los ojos. Pero si no me arriesgo, se aseguró a sí mismo mientras le robaba un mordisco al muffin de Caroline —sus bonitos ojos lo miraron muy de cerca por unos instantes—, entonces las cosas serían aburridas, como un libro sobre el que ya conoces todos los giros inesperados.

Eso fue excitante —dijo—, pero no queremos herir al bebé con tanta emoción, ¿no es así? Mejor que dejes de lanzarme comida. A cambio, prometo no burlarme de ti. —Se lo pensó un poco—. Bueno, no mucho.

Se veía extraña, decidió. Ahora que estaba sentada, cabello dorado desparramado sobre sus hombros y ese peculiar ceño arrugando su cara de Tinkerbell, Klaus podía apreciar la silueta mejor. Caroline era pequeña y la enorme panza la hacía lucir enorme y desequilibrada, y no pudo evitar imaginarse si esto sería lo que sucedería cuando Caroline se embarazara de verdad... sus pensamientos intentaron dirigirse a una cierta verdad que sospechaba pero no se lo permitió a sí mismo porque honestamente lo encontraba horroroso pensarlo. Sería como — como Lucian, teniendo un bebé y convenciendo a Sophie de que se asentara con él en una casa con una cerca blanca. Aw, no. No podía imaginarlo; en su cabeza, Caroline y Lucian seguirían como estaban ahora, dorados y jóvenes y un poco salvajes, y no perderían la costumbre de morder dos veces la mano que ofrece comida antes de ver si era venenoso o no.

Cuando te cases de verdad... —dijo abruptamente, hosco—. En fin, avísame para conocer al tipo. Es decir —pedaleó hacia atrás, intentando remediar una conversación que sin duda Caroline recibiría con muy poco buen humor—. Claro que no tienes que casarte para tener un bebé, eso es estúpidoy si fuera verdad, ya tendrías que estar viendo el vestido de bodas... NO, NO, NO, se dijo firmemente, DE NINGUNA MANERA NO pensaría en eso—, pero - si alguna vez encuentras a alguien que te parezca lo suficientemente interesante como para considerar esparcir en el mundo una pequeña copia de él, por favor preséntamelo para que pueda amenazarlo y, ya sabes, decirle cómo va la onda.

Una pausa.

A menos que elijas a Kenneth, en cuyo caso probablemente le pediré a Lucian que le de la charla... y quizá haré que Lorraine lo acompañe, sólo para ver a Kenneth sufrir...

Wow, eso sería terrible y Klaus nunca había querido ver algo suceder tanto como quería eso y era una terrible persona y oh dios tenía que contarle a Lucian.

Se puso de pie sin esperar una respuesta y se marchó de la cocina, dispuesto a explorar el resto de la casa: dos baños, una cama matrimonial y otra habitación, más pequeña, adornada con tonos amarillos para evitar los estereotipos, obviamente destinada para el futuro bebé. Se paró en el umbral de aquella habitación, mirando fijamente la cuna y el móvil de nubes y ranas (¿por qué ranas...?) colgado sobre ella —Caroline lo mandaría a remodelar eso, seguro— y se imaginó por un segundo que aquello era verdad, y que tal vez Caroline u otra chica estaba en la cocina, sosteniendo un vientre real, y se le apretó algo en la garganta.

Mejor pensar en otras cosas.

{cerrado}

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Re: Rule number one, is that you gotta have fun. Klaus D.

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